Noticias Musicales

Noticias de Música y Novedades Musicales - La Razón

Hombres G: Lo que une la música, que no lo separe el fútbol (mar, 19 feb 2019)
El Ministerio de Cultura entregó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes a Hombres G en una gala celebrada en Córdoba y presidida por los Reyes. Si de currículum hablamos, es probablemente uno de los grupos con mayor trayectoria de nuestro panorama nacional. Pocos han dejado de cantar alguna vez ese ‘sufre mamón’ o han ‘visitado su bar’; por no hablar de las miles de veces que nos hemos levantado ‘dando un salto mortal’ y nos hemos soltado el pelo en alguno de sus conciertos. Por todo ello, este reconocimiento les llega en un momento casi medido al milímetro, a tan solo dos días del lanzamiento del primer single de su nuevo disco, que se estrena el próximo 22 de febrero. Para celebrar las buenas noticias han visitado nuestra redacción y hemos podido saber algo más sobre el que será su último disco y «el mejor de nuestras vidas». También les hemos retado y nos han contado una de sus grandes aficiones. ¡No te pierdas el vídeo!
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La madurez de Kissin (Mon, 18 Feb 2019)
Obras de Chopin, Schumann, Debussy y Scriabin. Piano: Evgeny Kissin. Auditorio Nacional. Madrid, 12-II-019. Mucho tiempo ha pasado desde que Alfonso Aijón presentase en España a Evgeny Kissin con los Virtuosos de Moscú y Spivakov. Fue en 1988 y el pianista moscovita tenía tan sólo 17 años. Ahora ya cuenta con 47. Desde entonces sus visitas con Ibermúsica han sido frecuentes y nunca ha defraudado. El destino ha querido que en esta ocasión tocase en Madrid al día siguiente de Maurizio Pollini y las comparaciones se han vuelto inevitables porque, para colmo, ambos coincidieron en un nocturno chopiniano, el «Op.62/2», y en seis de los doce preludios del primer libro de Debussy. Frente a la decadencia de un grande, la madurez de otro grande. De nuevo llenazo hasta con sillas adicionales en el escenario. De verdad que ambos llenos no son nada frecuentes. En el descanso y al final opiniones generalizadas: «Hoy sí que estamos oyendo tocar el piano». No es justo para el gran Pollini, pero es lo que tiene querer seguir en activo cuando ya faltan condiciones. Salió al escenario como es habitual en él, rígido, como un robot, y se sentó con su típico aire ausente. Luego los dedos, la técnica, la energía y, sobre todo, la música. En los tres nocturnos «Op. 55/1», «Op.37/2» y «Op 62/2» realizó lecturas muy personales, alargando y contrayendo tempos, exponiendo las dinámicas de una forma quizá arbitraria, quizá un punto empalagosa, pero subyugante. Continuó con la «Sonata n.3 en fa menor Op.14» de Schumann, obra que se toca poco tanto por su dificultad como por su carácter reiterativo. Recordemos que Clara Schumann no quiso abordarla en público por creerse incapaz de responder a las exigencias del último tiempo y que fue Brahms quien la dio a conocer ya fallecido el compositor. Resultó un placer en las manos de Kissin. Así hay que tocar Schumann, extrayendo todo el jugo en el legato a las variaciones del andante y aportando su sobresaliente técnica, que no es nunca la técnica por la técnica, al prestísimo final. Apabullante. Tal y como escribía ayer, la intensa y luminosa vida italiana de «Las colinas de Anacapri», el virtuosismo de «Lo que ha visto el viento del oeste», la complejidad armónica de la breve «La muchacha de los cabellos de lino» con su escala pentatónica, etc. Es lo que echamos algo de menos con Pollini y llegó pleno con Kissin. Para concluir la breve pero intensa «Sonata n.4 en fa sostenido mayor Op.30» que compusiera Scriabin en el verano de 1903 tras haber abandonado a su esposa y el Conservatorio de Moscú. El erotismo que emana de la partitura tuvo una admirable exposición por parte de Kissin. Ante el entusiasmo generalizado las propinas: más Debussy, Chopin y un tango escrito por el propio solista.
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Discusión pianística (Sat, 16 Feb 2019)
Los conciertos no son solo sus dos horas de duración, sino que tienen un antes y un después y este después a veces se alarga y alcanza interés. Así ha sucedido con el «encuentro» en Madrid de Pollini y Kissin el lunes y martes pasados. Luis Gago en «El País» y yo en LA RAZÓN hemos opinado de forma muy similar a los conciertos de ambos. Los críticos a veces, por nuestras críticas, parece que asistamos a espectáculos diferentes. La sección «Diálogos de Besugos» en beckmesser.com, la web musical especializada más leída e influyente, nos retrata esto con frecuencia. No ha sido así en esta ocasión y otros críticos como Reverter o González Mira también han coincidido. Sin embargo, nuestros dos comentarios han levantado polémica en las redes. A algún gestor cultural y a algún director de orquesta e instrumentista no les ha gustado que reflejásemos la decadencia del pianista italiano. El primero escribe en Facebook: «Me sorprende la arrogancia e incluso la mala educación de algunos periodistas, sobre todo del crítico del País, que hablan de ''ocaso del pianista'', de ''decadencia'', de ''tristeza''. Parece que haya una voluntad de buscar el adjetivo más demoledor para resaltar su propria inteligencia y perspicacia» y añade «Que los dedos y las manos, antaño prodigiosas, casi increíbles por su destreza, de Pollini ya no sean la de hace veinte o treinta años, es ley de vida. Pero lo que no falta ni faltará nunca, hasta que el Maestro deje de pisar un escenario, será su profundísima inteligencia musical, su sabiduría, su personal visión de los compositores». El segundo le apoya: «La crítica española necesita humildad y no dar lecciones a quien no las necesita. ¿Cuando crearán los periódicos la figura de los críticos al crítico?» Al poco tercia otro crítico, Justo Romero del «Levante»: «Conozco bien a los admirados y queridos colegas que han criticado el concierto. Lo que he leído refleja milimétricamente lo que yo intuyo que pasó al escuchar el emborronado vídeo de la propina (seamos claros: ningún alumno de conservatorio aprobaría con semejante «versión»). Respeto, admiración y aplauso al gran Pollini. Pero también a la realidad: por muy dolorosa que sea. Así que admiración, respeto y aplauso también a mis admirados y competentes colegas». El tema dará para muchas reflexiones, pero ahora solo hay espacio para una: lo difícil que es para un artista reconocer que seguir en los escenarios cuando no se puede mantener un nivel ocasiona que en la memoria del público se borre la grandeza de una época y quede la mediocridad de un ocaso. ¿Quieren ejemplos? Mejor citar a una Greta Garbo que lo supo comprender.
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Massive Attack, ahora sí (Fri, 15 Feb 2019)
oy en día, existen pocas bandas en activo que puedan presumir de haber inventado un estilo musical. Massive Attack es una de ellas, y en los noventa creó casi de la nada el trip hop, una etiqueta que mezclaba un montón de elementos (electrónica, dub, hip hop o R&B) y que también tuvo entre sus pioneros a figuras respetadas como Portishead y Tricky (este último descubierto por los propios Massive Attack). El centro neurálgico de la escena triphopera estuvo en Bristol, una de las ciudades más pobladas de Inglaterra, y el colectivo que le dio forma se denominó The Wild Bunch, un grupo de artistas multidisciplinares del que surgieron el legendario productor Nellee Hooper y el trío de cabezas pensantes que dio origen a la primera formación de la banda inglesa: Robert «3D» Del Naja, Grant «Daddy G» Marshall y Andrew «Mushroom» Vowles. El grupo empezó su andadura en 1988, y lo que vino después es historia. Su producción más destacada se encuentra en sus tres primeras obras: Blue Lines (1991), presidida por la majestuosa «Unfinished Sympathy» y uno de los debuts más influyentes de las últimas décadas, un segundo álbum lleno de singles de éxito («Sly», «Karmacoma») titulado «Protection» (1994) que significó la madurez del trip hop, y el rompedor «Mezzanine» (su hit de ventas), un trabajo que en 1998 dinamitó los límites del género que habían creado y que les convirtió en un grupo de grandes recintos. Esquivos y prestigiosos Ahora pocos lo recuerdan, pero «Mezzanine» fue un paso polémico debido a su acercamiento al pop y a sus pasajes más comerciales; ese archiconocido «Teardrop» con la voz invitada de Elizabeth Fraser de Cocteau Twins. Tras el lanzamiento, Massive Attack perdió a uno de sus miembros fundadores por diferencias creativas (Andrew Vowles) y a algunos miles de fans –los más sectarios del trip hop–, pero en poco tiempo acabaron llegando a un público mayor. En las últimas dos décadas el dúo de Bristol solo ha editado un par de álbumes de estudio y ha fomentado una imagen de banda esquiva y reclusa, algo que, lejos de ser un problema, ha aumentado su prestigio y su caché. Es más, si Massive Attack solo hubieran editado sus tres primeros álbumes, tendrían su estatus sería el mismo. De su actitud ya sabíamos y lo pudimos comprobar durante el pasado Mad Cool. El grupo suspendió su actuación porque adujeron que el sonido del concierto de Franz Ferdinand se filtraba en su escenario (algo que por contrato no podía pasar). El festival, conocido también por su falta de previsión ante las contingencias, explicó que hizo todo lo posible para solucionarlo, y que hasta se planteó parar todos los conciertos que se estaban celebrando en ese momento, pero fue en vano. Tras el fiasco del Mad Cool, los ingleses intentarán reconciliarse con sus seguidores españoles esta semana en Barcelona (mañana) y Madrid (el domingo) con un show especial creado en colaboración con el documentalista Adam Curtis que re-imagina las canciones de «Mezzanine». El nuevo montaje promete una fuerte carga política antisistema que puede levantar ampollas en la España de la ley mordaza. Uno de los reclamos de esta gira es la presencia sobre el escenario de Elizabeth Fraser, una de las artífices del éxito de Mezzanine y Horace Andy, figura clave del reggae jamaicano. Otra de las místicas que se asocian al grupo apareció en agosto de 2016, cuando Craig Williams, un estudiante de periodismo escocés que pasó una temporada en España para cursar un master, hizo pública una teoría que relacionaba a Massive Attack con Banksy, el ídolo del arte urbano cuya identidad es un enigma. El famoso grafitero nació en Bristol y ha sido relacionado con el círculo cercano del grupo y vinculaba la aparición de sus obras más conocidas en ciudades y fechas en las que el grupo actuaba. El rumor afirma que Robert «3D» Del Naja –enamorado del grafiti– podría ser Banksy. Williams dijo a «MondoSonoro»: «Simplemente, miro a 3D Del Naja y pienso: ''Este paisano es Banksy''. O esta es la cabeza del grupo Banksy. Bansky y Massive Attack comparten los mismos principios ideológicos, uno se inspiró en el otro».
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El Médico selecciona al protagonista del musical (Wed, 13 Jun 2018)

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